Aunque en la entrada ¿Cómo ha surgido Aurora? os conté que empecé a hacer ganchillo porque me gustaba la idea de crear mi propia ropa, con el tiempo descubrí que tejer iba mucho más allá de lo estético o lo creativo. A medida que confeccionaba más prendas, fui tomando conciencia del impacto negativo que tiene el fast fashion y de la importancia de apostar por prendas duraderas y de calidad que no pasen de moda en un corto período de tiempo.
Para comprender por qué el fast fashion es tan perjudicial, me gustaría explicaros en qué consiste exactamente.
¿Qué es el fast fashion?
El fast fashion o moda rápida es un tipo de moda en el que las empresas producen de forma masiva ofreciendo prendas de baja calidad y con un ciclo de vida corto. Esto ocasiona que se estropeen rápido, y, por tanto, sean desechadas. De esta forma los usuarios compran prendas nuevas y desechan las “antiguas”, lo que genera gran cantidad de residuos.
En este modelo de negocio la ropa está confeccionada a bajo precio, sin priorizar la calidad de la materia prima ni el acabado de las prendas. Normalmente las empresas que se dedican a la moda rápida son cadenas que tienen varias marcas y tiendas en todo el mundo. Estas empresas industrializan parte de sus productos en unidades propias y la otra parte la producen en países subdesarrollados, en los que la regulación estatal permite que se trabaje gran cantidad de horas con un salario escaso.
Su sistema empresarial, la velocidad de expansión internacional y los resultados financieros consolidan al grupo Inditex como uno de los ejemplos más expresivos de la puesta en práctica de los principios de moda rápida. Zara, su marca más reconocida, ofrece productos de calidad baja a precios competitivos, lanzando más de 12 colecciones al año en períodos de tiempo muy cortos.
El slow fashion como alternativa
En respuesta al fast fashion nace el slow fashion o moda sostenible, que busca reducir la contaminación que genera la producción masiva de prendas de ropa llevada a cabo por el fast fashion. Este modelo propone un respiro ante el exceso de producción y consumo que llevaron a que la industria de la moda sea la segunda más contaminante del planeta. La moda lenta se trata de diseñar, producir, consumir y vivir mejor.
Cuando nos referimos a moda lenta, no estamos utilizando el término ‘lento’ como antónimo de rápido, sino que se le da un enfoque diferente a esta moda en el que los diseñadores, compradores y consumidores son más conscientes de los impactos de los productos en la sociedad y en el medio ambiente. Este tipo de moda ecológica no se basa en la rapidez, sino en la calidad.
La industria de la moda actual se basa en la temporalidad, con tendencias que cambian constantemente y consumidores que ‘usan la ropa y la tiran’. Sin embargo, el cambio no consiste en ir más despacio, sino en ser más conscientes. Para que una prenda no quede ‘obsoleta’ y dure más de veinte años, se necesita realizar un trabajo de fondo que permita crear una prenda atemporal y con una calidad que la haga perdurable en el tiempo. El slow fashion propone una forma consciente e intencionada de pensar, producir y consumir moda, priorizando procesos cuidados y productos sostenibles y duraderos.
Diferencias entre el fast fashion y el slow fashion
Aurora y el slow fashion
En Aurora intentamos acercarnos al slow fashion, creando prendas que no están estrictamente regidas por las tendencias y que tienen una muy buena calidad. Además, para confeccionarlas se utiliza lana, un material que en ocasiones está fabricado con materiales ecológicos y cuya presencia de plástico es mucho menor que en otro tipo de prendas como tops, cazadoras o camisas.
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1 comentario en «Fast Fashion vs. slow fashion: elige con consciencia»